Raquel María Jurado Merchán, Alcaldesa-Presidenta del Excmo. Ayuntamiento de Almadén
Discurso de investidura pronunciado por la Alcaldesa-Presidenta del Excmo. Ayuntamiento de Almadén en el Acto de Investidura celebrado el 17 de junio de 2023
Quisiera que mis primeras palabras como alcaldesa de Almadén vayan dedicadas a aquellas familias que, en los últimos meses, han sufrido la pérdida de algunos de sus seres queridos, especialmente a aquellos que aún eran demasiado jóvenes para dejarnos.
Quiero tener también un especial recuerdo para aquellos que, por enfermedades o accidentes, están atravesando momentos difíciles. Un abrazo para todos ellos.
Ahora, me gustaría comenzar mi intervención compartiendo con vosotros los pensamientos y los sentimientos que ocupan mi mente y mi corazón estos días. He de confesaros que, aún a día de hoy, tengo la sensación de que estoy viviendo algo que no es real y de que mañana despertaré y mi vida será como la de hace unos meses, inmersa en una plácida rutina tan sólo levemente sacudida por las pequeñas preocupaciones que todos sufrimos en nuestro día a día.
Sin embargo, estoy hoy aquí, investida como alcaldesa de mi querido Almadén, ostentando el que creo que es el mayor honor que ningún almadenense puede ostentar, el de representar a todos los ciudadanos de Almadén y el de asumir la enorme responsabilidad del gobierno local. Y todo ello gracias a la confianza que los almadenenses han depositado en el proyecto que con tanto orgullo encabezo y en el que me acompañan unas personas increíbles con las que comparto mi profundo convencimiento de que Almadén puede y debe rebrotar y con las que voy a tener el honor de transitar esta parte del camino de mi vida. Gracias a todos ellos, los que han alcanzado concejalías y los que nos han ayudado a nosotros a alcanzarlas. Podemos aseguraros que el peso de la responsabilidad es proporcional al de la confianza depositada.
Sabemos de lo difícil del reto. Aún no hemos comenzado a caminar, y ya hemos constatado muchas de las dificultades que deberemos sortear. En ningún momento hemos prometido que lo lograremos, pero prometemos pelearlo. Y lo vamos a hacer con el convencimiento con el que hemos dado este paso, el convencimiento de que Almadén merece todo el esfuerzo y todos los desvelos que sean necesarios para situarlo en el lugar que merece y tratar de revertir la situación de abatimiento que durante los últimos años se ha instalado entre nosotros.
Almadén y sus gentes no han sido justamente tratados. Todos los aquí presentes sabemos bien de la relevancia que nuestro pueblo ha tenido en el devenir histórico de España y de los sacrificios y la dureza de la vida de los mineros de Almadén y sus familias. Pero una vez que la mina dejó de proporcionar beneficios al Estado, se nos abandonó y se nos conformó con cientos de promesas o, en el mejor de los casos, con actuaciones bienintencionadas que es evidente que no se han traducido en el revulsivo que Almadén necesita. Nuestro pueblo dispone de suficientes recursos endógenos para que, con una gestión adecuada, permitan no sólo detener su declive, sino ofrecerle un ilusionante futuro.
Pero también tenemos la sensación de que no es menos cierto que, en muchas ocasiones, hemos sido los propios almadenenses quienes, o bien nos hemos conformado, o bien no hemos aunado esfuerzos en trabajar por el bien común. Por eso, llegamos aquí con el convencimiento de que somos los propios ciudadanos de Almadén los que debemos apostar por nuestro presente y nuestro futuro, porque nadie va a hacerlo por nosotros. Llegamos también con el convencimiento de que no hay nadie que, por sí sólo, sea capaz de revertir la situación actual. Pero también llegamos con el convencimiento de que, entre todos, vamos a poder hacer muchas cosas buenas por nuestro pueblo.
Tampoco es menos cierto que erráticas gestiones a cargo de diferentes equipos de gobierno han hecho que, a día de hoy, la deuda económica del ayuntamiento de Almadén no permita ni siquiera abordar de forma adecuada los servicios municipales que todo ayuntamientos debe prestar a los vecinos en ámbitos tan importantes como la limpieza, el mantenimiento de infraestructuras, la oferta cultural y de ocio, etc. Trabajaremos para dar solución a esas carencias y para avanzar en la disminución de la deuda, pero todo ello es inabordable en el corto plazo. Tenemos claro que, para lograrlo, debemos fomentar la puesta en marcha de proyectos empresariales y la creación de empleos.
¿A qué hemos venido? A cambiarlo todo, porque, para cambiarlo todo tan sólo necesitamos creer nosotros mismos que podemos hacerlo. Y debemos empezar por cambiar la mentalidad de Almadén y que, de una vez, nos pongamos a remar todos en la misma dirección. Nosotros vamos a tirar del carro, pero os necesitamos a todos empujando también. Si trabajamos así, será difícil que no consigamos avanzar.
Como decía al inicio de mi intervención, lo más fácil para nosotros era seguir con nuestras vidas y conformarnos con lamentarnos por la situación que atraviesa Almadén; lamentos que consuelan cuando se comparten con quienes tienen el mismo pesar, pero que no ayudan a variar el rumbo. Sin embargo, eso no está en nuestra naturaleza: queremos demasiado a nuestro pueblo y vamos a tratar de dar lo mejor de nosotros mismos porque su histórico pasado, pero sobre todo, su futuro lo merecen. Ahora bien, desde este momento, desde el primer día de mandato del nuevo equipo de gobierno, os digo que no hemos venido a ser el saco de boxeo con el que algunos desahoguen sus frustraciones. Asumimos que nos equivocaremos, asumimos que nunca se dará gusto a todos, asumimos que gobernar, en ocasiones, significa tomar decisiones difíciles. Lo asumimos y os pedimos disculpas de antemano por todas las ocasiones en las que cometeremos errores. Pero aquellos que puedan estar esperando con más ansia un fracaso en la gestión, que un logro para Almadén; aquellos que no suman, sino que tan sólo se dedican a poner palos en las ruedas; esos que no contribuyen y su único papel es la crítica por la crítica; esos que anteponen sus intereses individuales a los intereses de la comunidad, esos no quieren a Almadén como Almadén merece y, por tanto, no tendrán cabida en nuestro día a día. Los vamos a apartar de nuestro camino como nuestros mineros separaban el mineral de la ganga.
Sin embargo, aquellos, que son la mayoría, que están dispuestos a trabajar por el bien común; aquellos que aportan ideas, esfuerzo, ilusión, trabajo, aquellos que hacen críticas constructivas con el afán de mejorar, aquellos a quienes no les importa quién consiga las cosas, sino que las cosas se consigan, estos nos tendrán siempre a su disposición. El ayuntamiento estará siempre abierto para todos ellos porque el ayuntamiento es la casa del pueblo y nosotros, sus servidores.
Tenemos plena confianza en que la corporación municipal en pleno va a trabajar codo con codo por el bien de todos. Queremos que, una vez pasadas las elecciones, los resultados sean meros números, y que lo que cuenten ahora y durante los próximos cuatro años, sean las personas. Mi reconocimiento siempre a todos aquellos que salen de su zona de confort y arriesgan mucho integrando las candidaturas electorales. No es fácil. Gracias a todos, a los que estamos hoy aquí y a todos cuantos nos han precedido. Permitidme que, en mi caso, haga una especial mención a tres personas. En primer lugar, quisiera tener un cariñoso recuerdo para quien ha sido el único alcalde que me ha precedido en el cargo bajo las mismas siglas, y de cuyo fallecimiento, siendo concejal en activo del ayuntamiento de Almadén, se cumplieron ayer 7 años, mi apreciado y querido por muchos, Carlos Rivas. Y también quiero hacer una mención especial a dos personas de mi familia que me han precedido en esta vocación de servicio público: mi suegro, quien fue alcalde de su pueblo durante 20 años y conoce bien los sinsabores, pero también las satisfacciones que el cargo acarrea; y mi padre, integrante de aquella primera candidatura electoral de la democracia, que fue teniente de alcalde de Almadén, Diputado Provincial y ejemplo para mí de la vocación de servicio a Almadén en tiempos también difíciles. Gracias por vuestro impagable ejemplo.
No puedo ni quiero olvidarme de los familiares que nos apoyan y alientan en esta tarea, nuestras parejas, hijos, padres, hermanos y también amigos a los que, en muchas ocasiones, no les dedicaremos el tiempo y la atención que merecen, pero que también asumen el sacrificio porque nos aman y saben que nosotros amamos a Almadén y que no queríamos morir sin hacer al menos el intento.
Como dijo Gandhi, “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.
Iniciamos por tanto hoy un camino apasionante en el que una palabra estará por encima de las siglas, por encima de todo y de todos, por encima de nosotros, por encima de intereses individuales, esa palabra es ALMADÉN. Y les pido a nuestros vecinos y a Dios que nos ayuden en la tarea.
Muchas gracias.
Raquel Mª Jurado Merchán,
Alcaldesa de Almadén
